La repetición espaciada es la técnica de memoria con más respaldo en ciencia cognitiva: repasar cada dato justo antes de olvidarlo, con intervalos que crecen cuando aciertas y se acortan cuando fallas. El Modo Examen de Vortixy programa tus repasos con un planificador estilo FSRS —calificas cada tarjeta y el sistema decide cuándo vuelve—. Esta guía te enseña a usarlo bien, porque el algoritmo solo funciona si tú calificas con honestidad. Sin cifras mágicas: constancia diaria, tarjetas pequeñas y calificación sincera.
Cómo programa FSRS tus repasos
Cada tarjeta tiene una dificultad y una estabilidad estimadas: cuando la aciertas, el próximo repaso se aleja; cuando la fallas, vuelve pronto. Calificas con cuatro grados —de nuevo, difícil, bien, fácil— y el sistema ajusta los intervalos con esa señal.
Todo el sistema corre sobre tu calificación. Marcar como sabida una tarjeta tambaleante la empuja lejos justo cuando la ibas a olvidar. Ante la duda, márcala difícil: el costo de un repaso extra es un minuto; el costo de un fácil falso es la pregunta de examen que fallas.
Crea tarjetas atómicas o el sistema miente
Cada tarjeta evalúa UN dato: una definición, una fórmula, una fecha, un paso. El error clásico es empaquetar tres conceptos en una tarjeta —pregunta triple, respuesta de tres párrafos— y luego calificar "más o menos": el algoritmo recibe ruido y programa ruido.
Tres tarjetas atómicas rinden más que una inflada, siempre. Si una tarjeta falla tres sesiones seguidas, no es mala memoria: es mala tarjeta. Divídela en dos, agrega un ejemplo concreto o reescribe la pregunta para que pida una sola cosa.
Sesiones cortas todos los días
Quince a treinta minutos diarios es el punto ideal: suficiente para avanzar de verdad, corto para sostenerlo meses. Las maratones de tres horas destruyen la programación —saltas días, cientos de tarjetas vencen a la vez, abandonas—.
Fija un momento del día en vez de depender de la motivación: tras el desayuno, en el transporte, antes de dormir. Ancla el hábito a algo que ya pasa y la racha se construye sola. En días malos, cinco minutos bastan: constancia antes que volumen.
Combina con recuerdo libre semanal
FSRS fija lo que ya entendiste; no te enseña lo nuevo ni te entrena a aplicarlo. Una vez por semana, cierra el material y escribe todo lo que recuerdes del tema sin mirar —recuerdo libre— y explica un concepto en voz alta como si se lo contaras a alguien de doce años.
Esa incomodidad semanal es la técnica de recuperación de mayor impacto: revela huecos que las tarjetas sueltas no muestran, porque las tarjetas preguntan piezas y el recuerdo libre pregunta el cuadro.
Qué hacer con las tarjetas sanguijuela
Toda colección tiene sanguijuelas: tarjetas que fallas una y otra vez pese a repasarlas. Molerlas no funciona —el problema vive en la tarjeta, no en ti—.
Arréglala o elimínala: divídela en piezas más simples, agrega una regla mnemotécnica o bórrala si el dato no paga su costo de repaso. Un mazo sin sanguijuelas avanza; uno con ellas se estanca y te hace dudar del método cuando el método no era el problema.
Preguntas frecuentes
¿FSRS reemplaza a Anki?
No compite con Anki: el Modo Examen genera las tarjetas desde tu material y programa los repasos, y cuando el mazo está estable lo exportas a Anki para seguir repasando en el móvil o lo copias en Markdown para tu app de notas.
¿Cuántas tarjetas nuevas agrego por día?
Un puñado, no cientos: crear de golpe garantiza una avalancha de repasos en dos semanas y el abandono en tres. La constancia gana al volumen —pocas tarjetas diarias sostenidas meses—.
¿Funciona para idiomas?
Sí: vocabulario, patrones gramaticales y caracteres responden muy bien a la repetición espaciada. Una tarjeta por palabra o patrón, con ejemplo de uso en el reverso.
¿Y si falto varios días?
No intentes ponerte al día de golpe: repasa en tandas cortas y el sistema reordena solo —las vencidas primero—. Cinco minutos en un día malo sostienen el hábito mejor que cero.